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jueves, 23 de febrero de 2012

Mientras tanto, en Londres... Rebeca Rus


Alex Mata es una humilde estudiante de moda que está a punto de conseguir el sueño de su vida: cursar un máster en la Central Saint Martins de Londres, la escuela de Moda más famosa del mundo (con perdón de la Parson de N.Y.). Por desgracia, su carpeta de trabajos se extravía durante el viaje y Alex llega a Londres en una situación desesperada: sin trabajo, sin dinero, sin amigos y sin poder matricularse en la escuela. Pero el Destino ha ido moviendo sus hilos sutilmente para que su camino se cruce con el de Macarena, una chica bien de una familia de rancio abolengo, David Rees-Hamilton, un seductor y joven millonario especialista en conquistar supermodelos, y Gail Brooks, su abogada y amiga de la infancia.
¿Logrará Alex cumplir su sueño o el Destino se interpondrá en su camino y cambiará su vida para siempre? Es más, si ese Destino existe, ¿es un bromista incurable?
Descúbrelo en Mientras tanto, en Londres…, la nueva novela de Rebeca Rus. Un retrato desternillante sobre el Destino, los sueños y los pobres inmigrantes españoles que buscan desesperadamente en Londres un lugar donde se venda jamón ibérico del bueno.

"Más vale tarde que nunca", se acostumbra a decir cuando hacemos algo con más retraso del debido o merecido. En este caso bien se puede aplicar. Quiero decir: ¡¡menos mal que por fin lo compré y lo lei!! Y no puedo responder con ninguna excusa válida a la pregunta: ¿y por qué no lo hiciste antes? Si busco una excusa que me sirva, puedo decir honestamente que nunca antes había leído nada de esta autora y que me da miedo lo desconocido. Pero suena muy pobre, ¿verdad? Y es que no hay excusa que valga cuando se trata de esta novela. Probablemente la mejor novela chick-lit que he leído desde que descubrí a Marian Keyes, allá por 2003. Las comparaciones son odiosas y yo no voy a entrar en ellas; sólo me congratulo, y mucho, de haber descubierto a una autora como Rebeca. También decir que tardé sólo un par de días en leerme la historia de Alex y David, y que me dieron las 4.40h de la madrugada del martes cuando llegué al punto final. Pero qué final, ¡¡¡qué final, señores!!! De quitarse el sombrero. Y no diré más, que no soy una spoiler.
Después de esta ¿breve? introducción, vamos a analizar un poco la novela, no demasiado por si acaso hubiera por estas latitudes alguien que todavía no conoce a Alex Mata. Ya me pasó una vez que diseccioné tanto la trama y a sus personajes que la autora me llamó de todo menos guapa. Oooops. No quisiera caer en el mismo error.
A priori, esta novela podría parecernos superficial y un poquito frívola... si tenemos en cuenta el mundillo donde se mueven los protagonistas de la trama y el género al que pertenece, la llamada comedia romántica femenina o Chick-lit que tan de moda se ha puesto en la última década. He dicho a priori... Pero Rebeca va más alla --cualquier buen escritor lo hace-- del mero glamour que acompaña al mundo de la moda, los diseñadores de moda, las modelos, la jet-set que acude a los desfiles (y ahí podríamos incluir a Macarena, nuestra secundaria "de lujo") y los multimillonarios (como David) que conquistan a las modelos. Va mucho más allá y nos habla de Sueños, de Ambiciones (en el mejor sentido de la palabra) del Destino (ah, el Destino), de la Amistad. Sí, sí, así, con mayúsculas, como debe ser. Y del Amor.
Lo hace con gracia y con salero. Y con rigor. Y sabiendo muy bien de qué habla. Chapeau!! Sus personajes nos llegan muy hondo (al menos a mí me han llegado muy hondo), y los sentimos vivos y, sobre todo, muy, muy cercanos a nosotros, como ese vecino de la puerta de al lado al que nos encontramos a menudo en la cola del súper... Y hablando de ellos, yo en mi próxima vida me pido ser la reencarnación de Macarena. ¡Qué mujer, por Diossss! Para que luego digan que todas las pijas son clones de Paris Hilton. Jajaja. Ni hablar. Aquí nos topamos con una pija, pero pija pija, de las de apellido compuesto y rimbombante con un puntito British, pero con un corazón de oro. Mmmm, dejadme que lo escriba en mayúsculas, que queda mejor: CON UN CORAZÓN DE ORO. De los protagonistas sólo puedo decir que la química que se establece entre ellos hace que salten chispas; hay magia entre ellos... de la mejor. Pero aquí el Destino, ese Destino que sirve como telón de fondo a la novela y que la autora maneja magistralmente, se pone tontito, caprichoso, ingobernable. Y juguetón. Bueno, si no fuera así, la novela no tendría 436 páginas, sino sólo apenas 200. Como buena comedia, Mientras tanto... va liando la trama con encuentros, desencuentros, ahora sí, ahora no, ahora todo me va de putísima madre... ahora me va de putísima pena, ahora quiero, ahora no quiero... y una serie de secundarios adorables que salpimentan la vida cotidiana de Alex, llenándola de risas.
Siempre digo que tan importantes como los protagonistas son los personajes secundarios, o si acaso más. Sobre todo en este tipo de novelas donde el final feliz se entrevé antes de abrir el libro por la primera página. Cuando sabes que el chico guay y la chica monísima de la muerte acabarán uniendo sus destinos por Siempre Jamás, lo que te da vidilla mientras vas pasando las páginas son las historias de los secundarios, sus miserias, sus logros, sus frustraciones. Sí, los segundones, si los queremos llamar así, también tienen sueños, talento y ganas de vivir y de enamorarse. Sus vidas también merecen ser leídas y/o escuchadas. En cualquier novela romántica que se precie, yo siempre acabo encandilándome con la Mejor Amiga o el Mejor Amigo de los "protas". Y ¡ojo!, que una de las bazas fuertes con que cuenta esta novela, a mi modo de ver, es con el charme de la protagonista; una chiquita del montón, de Valladolid nada menos, con mucho empeño, con un talento innato para transformar cualquier prenda, y con un carácter que enamora al más pintado. Rebeca ha dado una vuelta de tuerca a los prototipos de la comedia romántica, y su heroína es normalita, como tú, como yo, como las que todos los días vamos calle arriba, calle abajo, buscándonos la vida, tratando de sobrevivir, tal y como lo hace ella. ¿Y te sorprende que un tipo como David se nos enamore de semejante criatura? Hay que conocer a David para entender las razones de su Amor... pero eso no lo desvelo aquí, no, no, no... Conocer a este HOMBRE es un lujazo y hay que "pagarlo", o sease: comprar y devorar la novela como hice yo.
Y por último, no me olvido, no; nunca me olvido de los antagonistas porque son la caña, la sal de la tierra, ¿qué sería de las novelas de cualquier género sin los malos de la historia, eh? NOTHING. Nada. Aquí tenemos a dos antagonistas claras, quizá tres, si nos da por incluir a la señora Nolan, la casera del Hibernian Hostel, aunque yo la veo más esperpéntica que peligrosa. La primera "criatura maligna" es Gail Brooks, la eternaamigaincondicional (no tanto a la hora de la verdad)-enamoradahastalamédula del chico guay, que intrigará aquí y allá para arruinar la relación de los protas; y la madre de Macarena que parece sacada... de no sé dónde, la verdad. Ah, sí, del Hola... ahora caigo; es una señora de revista, que pasa revista, que crítica por el mero gusto de criticar y que es más miope que yo. Miope ha de ser para no ver la joya que tiene en su casa. Sí, sí, claro que me refiero a su hija... Pero incluso esta mujer no es propiamente maligna. Es una comedia romántica; tampoco veremos asesinos ni proxenetas ni mercenarios ni terroristas... Ante todo, y aún en el peor de los casos, vemos gente. Humanos. Muy humanos. Con muchas debilidades, con mucha mala leche, con un puntito de mezquindad en algunos casos y de soberbia en otros... pero Humanos. Gente que sólo quiere vivir. Gente que sólo quiere amar y ser amada.
Conclusión. Una delicia de novela. De esas que te encuentras una vez cada diez años, que te hace reír, que te hace llorar, que te hace gritar, que te enseña --o te recuerda-- cuáles son las cosas importantes en la vida, que te muestra tu reflejo, que te dice: Eh, las chicas del montón también podemos vivir cosas extraordinarias; que te demuestra con meridianos ejemplos que las apariencias engañan, que nada (ni nadie) es lo que parece, y que tu Media Naranja aparece dónde y cuándo menos lo esperas. Del 1 al 10, un 12.
Y aclarar, antes de hacer "clic" en Publicar entrada, que no hago una reseña con tanto gusto desde julio del año pasado. Ahí lo dejo.

MIENTRAS TANTO, EN LONDRES…
© REBECA RUS. 2011
ESENCIA/PLANETA. 436 PÁGINAS
ISBN: 978-84-08-10103-1
GÉNERO: CHICK-LIT

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