lunes, 26 de abril de 2010

Entre Sueños. Ángeles Ibirika



Beatriz nunca quiso conocer a su abuelo, pero cuando se entera de que a su muerte todas las propiedades del viejo le pertenecen, las acepta para venderlas al mejor postor.
Antes de que las tierras sean adquiridas por un comprador, una situación inesperada y humillante, provoca que Beatriz, la sofisticada mujer de ciudad, corra a refugiarse en aquel lugar que considera inhóspito.
Allí, en el apacible pueblo de montaña de Roncal, se encuentra con Jon, el atractivo veterinario que gobierna las tierras, el ganado y los negocios de su abuelo, y que siempre pensó que las posesiones pasarían a sus manos para continuar con la labor del anciano, al que quiso como a un padre.
La llegada de Beatriz, a la que él considera una mujer sin alma que permitió que el abuelo viviera y muriera solo, será el inicio del enfrentamiento entre dos corazones orgullosos que están seguros de tener poderosas razones para odiarse.
Pero el Valle de Roncal es una tierra legendaria y hermosa. ¿Podrá, ese lugar mágico, cambiar las ambiciones, transformar los sueños, convertir el odio en deseo, y el deseo en amor?


Probablemente ésta sea la mejor novela que he leído en años… Seguramente es la novela que demuestra que las autoras españolas de Romántica están en estado de gracia, y amenazan con ganar por goleada a las anglosajonas, ofreciendo en cada una de sus historias una mirada mediterránea, fresca, y tan saludable como el aceite de oliva virgen.

Entre Sueños es una historia deliciosa y conmovedora; la autora nos ofrece unos paisajes de ensueño con una maestría inigualable; cierras los ojos y ¡voilà! ya estás en el Valle de Roncal, te ves paseando tranquilamente por la sierra de Santa Bárbara o inmersa en el inabarcable bosque de Irati. Sus gentes te llegan al corazón, tan cercanos que si extiendes las manos casi puedes tocarlos con la punta de los dedos; son gente sencilla, tranquila, sosegada; con un corazón puro y sin dobleces, te hacen olvidar a esos otros seres “de la ciudad”, llenos de perfidia, cobardía y crueldad.

Diría que es una historia de mal entendidos de principio a fin; de entrada el mal entendido que hizo que la mujer de Ignacio lo abandonara y nunca más quisiera saber de él; luego se extendió al hijo y a la nieta, de tal modo que cuando ésta vuelve a las tierras que pertenecieron a su abuelo, nada parece poder convencerla de que el anciano era un buen hombre… También en su relación con Jon hay un continuo de encuentros y desencuentros… hasta casi, casi el final.

El ritmo está muy bien sostenido, la autora sabe cómo y cuándo crear el momento clímax de intriga, de pasión, de dolor y de amor sublime. Porque ésta es una historia de amor sublime. Y el calificativo se aplica a ambas cosas. Por primera vez me encuentro con una protagonista de carne y hueso, nada de heroínas tontuelas e insustanciales llorando a moco tendido continuamente y haciéndose las víctimas. Beatriz es una mujer orgullosa, de los pies a la cabeza; capaz de solventar por sí sola sus problemas, de enfrentarse a humillaciones y traiciones y salir adelante; de reconocer que si un sueño ha dejado de ser válido, se transforma y listo. De Aranjuez al Valle de Roncal; de un hotel de lujo para gente fina y de posibles a un hotelito de montaña para gente estresada —como ella misma— que necesita “desconectar” del mundanal ruido. Beatriz nos enseña que no perdemos nuestros sueños por el camino, sólo los vamos adaptando a las nuevas circunstancias que se nos presentan.

No me equivoco si afirmo que muchas os vais a “enamorar” de Jon… Yo estuve a punto, pero me pierden los ojos azules… Con todo, este hombre es capaz de levantar pasiones en un visto y no visto. Y su historia personal es de las que conmueven hasta el corazón más duro. Y hablando de corazones duros y gente despiadada, no os perdáis a Helena y a Diego… Y por último a ese abogado-albacea que nos recuerda que el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones… ¡Hay que ver la que lía cuando parecía que todo estaba ya casi, casi resuelto…!

Aparte de todo esto… Mmm… sólo me queda deciros que si aún no la tenéis en vuestras manos en el momento de leer este post, id corriendo a buscarla. No os arrepentiréis. Garantizado.

Secretos de arena. Helena Nieto



Anna es una mujer de cuarenta años que regresa a su casa familiar después de dos décadas de ausencia junto a sus dos hijos adolescentes. Un lugar donde había prometido no volver y que le hará enfrentarse a los recuerdos, viejos fantasmas y a su pasado.

Allí se reencuentra con su padre, un hombre de pocas palabras que la recibe con excesiva frialdad.


Conoce a Albert en la playa, un apuesto odontólogo con el que inicia una relación de amistad y del que jura no enamorarse.


Una tarde Anna descubre un gran secreto y ve cómo su vida se desmorona de nuevo.


Está llena de dolor e inseguridad, de frustración y debilidad, pero ¿será capaz de mirar al pasado, de llegar al perdón, comprender y reencontrarse a sí misma…?


Anna Rubio es joven y atractiva, pero arrastra tras de sí una triste historia de mentiras, secretos y fracasos. El culpable de buena parte de ello es su padre: un hombre estricto, rígido, exigente y muy, muy formal. Anna fue criada en un ambiente opresivo, lleno de normas, y con un sentido muy acusado de lo que era correcto y lo que no. En contraste, su amiga Mónica Santos creció en un entorno cariñoso, solícito y liberal. Anna y Mónica se conocieron en la escuela y, sorprendentemente y a pesar de los años y la distancia, no perdieron el contacto. Cuando Anna regresa a la casa de su padre, descubre que pocas cosas han cambiado en él… ha vuelto a casarse, eso sí, con una mujer, Elisa, paradigma de bondad, sencillez y encanto.


Pero Anna no vuelve sola, con ella también regresan sus hijos: unos adolescentes malcriados acostumbrados al ambiente de Madrid y que, al principio, soportan la estancia en casa de su abuelo como un mal menor… pero cuando Anna conoce a Albert, todo cambia…


Una gran historia y una gran novela; quizá su mayor mérito sea que atrapa al lector de inmediato, desde la primera página y no lo suelta hasta el final… Una historia donde los personajes sostienen el mayor peso, pues al ser intimista y fundamentalmente urbana, entendiendo por esto que no nos transporta a países y culturas exóticos, la creación de los personajes y de sus vivencias cotidianas es muy importante.

Como importante es también los ritmos que establece la autora, el modo en que mezcla datos del presente y del pasado de la protagonista; la creación del personaje de Albert también es muy acertada. Sin duda alguna, este hombre está llamado a ser el complemento perfecto de Anna… siempre y cuando ella esté dispuesta a olvidar su fracaso matrimonial y liberarse de la culpa que la atenaza. Son muchos los temas que Helena toca en esta novela, y lo hace con una sagacidad y madurez extraordinaria.

Una extraordinaria historia de amor y perdón. No os la perdáis.

El bosque de Sherwood. Natàlia Senmartí




Ya he perdido la cuenta de las historias que he leído o visto --en la tele o en el cine-- del legendario Robin Hood (la próxima se estrena el 13 de mayo). Sin embargo, cuando crees que lo has visto y leído todo, alguien viene y te sorprende --y maravilla-- con una renovada visión del mito. Hace unos meses, mi buena amiga Natàlia me pasó el manuscrito de El bosque de Sherwood. "Échale una miradita", me dijo, "y me cuentas". Así que ahí va esa reseña (aunque con un retraso monumental y casi imperdonable)
Para empezar, comentar que la autora se ha basado en la película Robin y Marian de Richard Lester (1976) para construir su propia y personalísima visión (y versión) de este gran clásico.

Entre tanta novela --buena y mala-- que sale al mercado, de vez en cuando es vivificante encontrarse con un manuscrito de un autor novel no adulterado por la crítica ni por las políticas de "marketing" editorial. De entrada porque Natàlia, como es habitual, aborda los temas con una mirada de lo más original, muy suya, apartándose de los caminos trillados. Aquí nos presenta la historia de un Robin Hood en el ocaso de su vida, pero con las pasiones, la furia guerrera y los valores intactos de cuando era un jovenzuelo de calzones cortos. La historia de un amor maduro que se contrapone hábilmente a la que protagonizan Ona --una joven sajona pelirroja y espléndida, como uno se imagina a todas las sajonas-- y Harold, un apuesto príncipe venido de la ciudad danesa de Roskilde. Con su especialísima magia recrea asimismo las intrigas que se suceden en el reinado de Juan Sin Tierra y en la bella corte danesa.

Alguien dijo que el buen escritor es el que te cuenta una historia mil veces contada y tú la lees como si fuera la primera vez.

Además de amor, Natália nos deleita nuevamente con una espléndida recreación del mundo medieval (s. XII) con toda su crudeza y barbarie intactas, como si la misma autora hubiera hecho un viaje en el tiempo y hubiera vuelto con las imágenes frescas y nítidas de lo que han visto sus ojos.

Una historia apasionante aderezada con toques de humor sabiamente repartidos aquí y allá; dos historias de amor paralelas pero unidas por un sentir común; prejuicios hacia los pueblos nórdicos/vikingos que se superan gracias a la confianza y al buen hacer por ambas partes; añoranza del mar y de lo que se ha dejado atrás: la tierra madre.

Probablemente lo mejor de esta historia sea la carta de Robin dirigida al rey John, donde se ve claramente cómo se maneja el poder en la Inglaterra medieval. Y sobre todo: el triunfo del amor, la justicia y la lealtad; triunfo que nunca sale barato y nunca se consigue sin una ardua lucha. Pero ¿acaso lo verdaderamente valioso se regala?
Una joya. Espero que muy, muy pronto podamos verla en tapa dura, con una preciosísima portada que le haga justicia, en todas las librerías de España y Andorra. ¿Os he dicho que Natàlia vive allí?