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sábado, 7 de mayo de 2016

Desafíos y decisiones

Desde el último post que os subí al blog en abril han cambiado algunas cosas.
Os cuento que toda la culpa de estos cambios de última hora la ha tenido la festividad de Sant Jordi del pasado 23 de abril; sabéis que para mí (y para el resto de autores) ese día es casi más sagrado que el de Navidad, es nuestro día porque el 99'99...% de autores han sido y siguen siendo lectores compulsivos antes de ponerse delante del teclado para crear nuevos universos y aventuras. Ese día nos tiramos todos a la calle, ya sea para firmar nuestros libros y conectar en directo con nuestros lectores, ya sea para recopilar firmas de autores famosos y/o queridos, ya sea por el simple placer de ver y tocar los libros que más amamos y, si hay suerte y el bolsillo lo permite, hacernos con algunos de ellos. Confieso que este año no tenía previsto comprar nada en Sant Jordi, no por falta de ganas, sino por saturación de lecturas pendientes en mis dispositivos digitales, y porque el viaje a Irlanda, previsto para el próximo mes de junio, ha agotado casi todo mi presupuesto anual. Pero la carne es débil y además este año he pasado esta fiesta en muy buena compañía, lo que siempre anima más de la cuenta. 

Me hice con tres libros, curiosamente el último que compré a las 17h es el que estoy leyendo hoy: "Ligar es como montar en bici", y os lo recomiendo desde ya si queréis pasar una tarde fenomenal y echaros unas buenas risas. De los tres, uno me llevé con firma: "El manuscrito de Avicena", de Ezequiel Teodoro, una de esas sorpresas que no te esperas y por ello son más gratas de recordar, y como la cabra siempre tira pa'l monte (léase Inglaterra), también me hice con uno que esperaba con ansia viva: "La guerra de las dos rosas: Tormenta", ya sabéis que yo tengo una conexión #ultrasensorial y #fueradeestemundo con todo lo que suene, huela o sepa a #British. No podía resistirme, ya os he dicho que la carne es débil y la mía en particular, debílisssima.


Yo en realidad me hubiera comprado muchos más, pero una tiene que contenerse porque empieza a sufrir eso que llaman el síndrome de Diógenes (acumulación obsesiva-compulsiva) versión bibliófila. Pero vaya, que lo interesante no es lo que compré, sino lo que vendí.


Más importante que lo que compré o vendí ese día es lo que quiero vender Y FIRMAR el año que viene. Sí, una tiene que fijarse metas y objetivos en este oficio; yo respeto a todos los autores, incluso a los que se toman la escritura como un "hobbie" sin más finalidad que pasar el rato, pero yo me metí en esto para publicar, vender y que me lean, lo siento si con esta declaración de intenciones ofendo a los autores puristas que sólo buscan el placer de teclear. Pero en palabras de mi querida Madonna: "We are living in a material world and I am a material girl", se siente. Tengo la mala costumbre de vivir la vida y disfrutar de lo que me ofrece. Y nada sale gratis, eso tú ya lo sabes.


Al menos soy honesta y no trato de engañar a nadie vendiéndole motos que no arrancan ni llevan a ninguna parte. Y no es que no disfrute escribiendo, que claro que lo disfruto, pero hay que ganarse la vida, y a pesar de lo que digan los más agoreros, SÍ SE PUEDE VIVIR DEL OFICIO DE ESCRIBIR, pero por supuesto hay que ponerle ganas, tomar decisiones correctas, trabajar sin descanso y saber ganarse al público (esto es lo más difícil y aleatorio de todo junto), pero conozco a gente que sí puede vivir de la escritura y son mi ejemplo a seguir. Cada cual tiene el suyo, oye.


Y claro, tú te preguntarás a qué viene todo el discursito que te estoy soltando aquí. Pues mira, a que he decidido, después de cinco largos años, presentarme a un nuevo certamen literario. Y no digo más porque no puedo. Pero es lo que me pide el cuerpo, no lo puedo evitar, y aquí también tendría que echarle la culpa a las participantes de la mesa "Premios Literarios" del VI Encuentro RA en Madrid. A las que estuvisteis conmigo  en ese encuentro poco más os tengo que decir, fue una inyección de optimismo todo lo que las ganadoras y finalistas nos contaron esa mañana, ¡ay, cómo me encantó e inspiró esa charla! 


Casi sin quererlo inocularon en mí el veneno (en el sentido más positivo) del espíritu de superación. Sí, ese también lo tengo, y también es inquebrantable, jeje. Así que he decidido tirarme a la piscina, aun sin saber cuánta agua hay, o si hay siquiera. Una que es así de #kamikaze.


Sí, he puesto la foto de este libro no sólo porque me encantó cuando lo leí, sino porque pienso y siento que a veces hay que ser un poquito kamikazes si queremos alcanzar nuestros sueños. Y como conclusión, no, no tengo ni idea de cómo va a acabar la cosa, ya os contaré cuando toque, pero quien no arriesga no gana, y quien no pelea ya está derrotado. Hay gente que ya nació derrotada, ¡bien lo sé yo! Pero a mí no me mires porque yo moriré matando o no me llamo Julia.

Esto es todo, amigos.
Seguiremos informando...