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miércoles, 18 de febrero de 2009

Peligros de la co-edición

Después de consultarlo con la almohada y leer muchos comentarios relativos al tema, he decidido hoy aportar mi granito de arena en este peliagudo asunto de la co-edición; varias personas han compartido sus experiencias en blogs y foros. Casi todas son desalentadoras. Están en estos últimos tiempos proliferando estas «editoriales», sobre todo en EEUU, tal y como dio a entender una de mis colegas escritoras; quizá allí exista un control más riguroso de estas «empresas», o quizá la legislación en el campo editorial sea como debe ser, y la gente actúe en consecuencia. No he estado nunca en EEUU, y no lo sé. Pero sé cómo es España, sé que es el país de «la picaresca» y de «la estafa»; todos los días un nuevo caso viene a darme la razón, y ya me gustaría equivocarme, ya. Aquí, en cuanto te descuidas un poco y te relajas, dando por sentado que la gente es tan honrada y profesional como tú, ¡te despluman!

Todos los escritores hemos soñado alguna vez con publicar. Vale, casi todos; habrá alguna excepción perdida por ahí; alguien que escriba como terapia, algún purista que trabaje «por amor al arte» y sin ningún ánimo de lucro (¿?)(¡!). Pero la mayoría de los mortales que una vez nos pusimos delante del papel (monitor) soñamos con ver nuestra obra en los escaparates. Esta ilusión natural y humana la utilizan estos «editores», en el mejor de los casos, para embolsarse una friolera de euros por libro editado a cambio de una edición muy reducida de la obra que apenas da para repartirla entre los amigos. Mejor no os digo lo que pasa en el peor de los casos…

Mi consejo, como el de muchos escritores, es que agotéis las vías tradicionales de agentes literarios y editoriales grandes y pequeñas; que siempre que os sea posible participéis en concursos, no importa la cuantía del premio (esto es algo simbólico en la mayoría de los casos); y que si aún así no obtenéis nada positivo pero pensáis que vuestro trabajo merece la pena, lo promocionéis en Internet a través de vuestros blogs y webs. No ganaréis dinero, pero tampoco lo perderéis; llegaréis a mucha más gente por muy poco o ningún coste.

Mi última recomendación es que no os dejéis llevar por las prisas; la precipitación es muy mala consejera. Aseguraos de presentar un texto «inmejorable», haced una buena carta de presentación y un currículum donde destaquéis vuestros mejores logros y algún que otro fracaso para hacerlo más creíble. Que somos humanos.

Y no paguéis; a la larga no merece la pena.