domingo, 4 de abril de 2010

Dos veces amada. Lavyrle Spencer


Después de esperar durante un año el regreso de su amado esposo, la joven y encantadora Laura recibe la noticia de que el barco en el que él viajaba ha naufragado con todos sus ocupantes.

Dan, el mejor amigo de Rye, se convierte para Laura en el puntal que la ayuda a seguir adelante y en un buen padre para su bebé. Así logrará conquistar su destrozado corazón.

Laura consigue así su segunda oportunidad, sin sospechar que, tras cinco años de ausencia, Rye ha vuelto a casa sano y salvo, dispuesto a recuperar a su esposa y a su hijo.
Os confieso que después de 462 páginas todavía no he podido localizar en mi mente la isla de Nantucket donde se sitúa la historia de este triángulo amoroso —una constante en la literatura universal— entre Rye, Laura y Dan. Eso unido al hecho de que la peripecia vital de sus protagonistas transcurre en la primera mitad del siglo XIX —siglo que odio porque me parece un retroceso inexplicable e injustificable en la historia de la humanidad— hacen que una novela que debió ocuparme dos o tres días, a lo más tardar, me ocupara más de una semana de mi precioso tiempo.

Debo reconocer que la historia parte de un hecho singular y muy atrayente como es la vuelta a casa de un hombre al que todos daban por muerto. Sin embargo, y a pesar del prometedor principio, la historia transcurre perezosamente, no hay ningún elemento sobresaliente, ningún personaje malvado que nos indigne, salvo esa cuñada solterona y frígida que se limita a mirar a Laura con menosprecio, pero que tampoco se involucra en la trama como sería de esperar y desear. Un marido borracho —¿Qué cabría esperar en su desesperada situación?—; un chiquillo demasiado pequeño para intervenir con fuerza en el devenir de los acontecimientos —un adolescente hubiera hecho un mejor papel: más rebelde y agresivo—; y unos secundarios con poca personalidad y escasa presencia.

Por otro lado, el tema del negocio ballenero no es de los que más me atraen; imagino que en esos años y en esas latitudes debía de ser lo más normal, pero todo junto hace que me sienta alienada de la historia, que me cueste entrar en la dinámica de los hechos… No me puedo identificar con nadie, los siento lejanos, y peor aún: aburridos.

No, debo confesar que, al contrario de Promesas, esta nueva novela de LaVyrle Spencer no me convence… Y eso que me hablaron muy bien de ella. Pienso que es muy mejorable… hay un buen tema, pero va perdiendo fuerza y sólo llegando al final consigue atrapar al lector, para mi gusto, demasiado tarde.
DOS VECES AMADA
LAVYRLE SPENCER. 1984
EDICIONES B/ZETA
462 PÁGINAS
ISBN: 978-84-9872-189-8

4 comentarios:

  1. No puedo evitarlo, no conseguí digerir este libro, la protagonista sus inseguridades, el doble juego, y su comportamiento de mártir.. en fin.. y eso que recomiendo a esta autora.

    Un beso.

    Bea

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  2. Pues mira, te confieso que yo le estoy dando largas a la reseña... y es que tardé lo mío en leérmelo, y eso en mí no es muy normal. Pero prometo ponerla esta noche. Y no creas, que mucho bueno tampoco puedo decir a pesar de que, como a ti, me encanta cómo escribe LaVyrle. Gracias por el comentario.

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  3. Yo me leí el libro hace tiempo, y reconozco que la autora escribe bien... pero vamos, a mi el libro me hizo pillarme un cabreo de tres pares de narices, la protagonista me cayó fatal desde el primer momento, tanta duda, tanto remordimiento, por Dios, que tia mas sonsa; al prota le cogí asco de inmediato, vamos, como puede largarse tantos años y volver tan fresco esperando que todo siga igual... joder, estupido, ingenuo, egoista... ¿Que pretendia que su mujer se quedara en casita siendo una niña buena (aún en el caso de que no le hubiera llegado la noticia de que él está "plof")? el nuevo marido es un tipo blando, debil, martir... argghhh es que no me gusta ninguno... mucha descripcion (a mí que narices me importa como son las ballenas y como son los pueblos balleneros) muy lento, y sobre todo... que me daban unas ganas de meterme en el libro y liarme a hostias con todo el mundo... uffff.

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  4. Ayyyyyyyy, Noe, qué mala eres... Pero ¿sabes qué? La cosa es que tienes bastante razón; ahora también te digo que lo que el lector pide son libros descriptivos, aunque no lo parezca; si las descripciones sobraran, créeme que los que no abundamos en ellas no seríamos tan sumariamente rechazados. Por lo visto, un libro sin profusión de descripciones de todo tipo no está suficientemente "trabajado" y "documentado". Ahí esta el quid de la cuestión. A mí no me gusta describir pero es lo que los editores piden a la hora de publicar... Otra cosa es que el lector se salte esa parte super aburrida y vaya al meollo de la historia... Vamos, que tampoco tenemos tiempo que perder.

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