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lunes, 19 de octubre de 2009

Premios Planeta 2009. El discurso sobre la inmigración en tiempos de crisis

Hola, ya era hora de hablar de este premio. Vaya por delante mi más calurosa felicitación a Ángeles Caso, mi alegría de que lo haya ganado ella más que cualquier otro escritor "famosillo" al uso, y valorar y elogiar la carrera de esta brillante escritora y periodista que ya en 1994 optó al galardón y quedó finalista.
Nos presenta -más bien diría nos obsequia con- una historia personal y cercana, sobre una mujer de Cabo Verde, Sao, que sufre lo que la escritora llama la "triple" discriminación: negra, extranjera y mujer; y que, como en toda buena historia (aunque esta es más real que imaginaria), como heroína, pasa las de Caín en España.
El debate está abierto en unos tiempos en que la crisis y el desempleo han disparado los índices de xenofobia en nuestro país; que si antes mirábamos con mala cara a los inmigrantes, ahora ni les miramos; les damos la espalda, y algunos atrevidos, incluso les gritan sin complejos ni remordimientos: "Vuélvete a tu p...* país!
Según Ángeles Caso, los inmigrantes "lo pasan muy mal" para que "nosotros vivamos muy bien..." Ésa no ha visto mi cuenta corriente en números rojos, jajaja... Luego va y dice que "no tenía ganas de que le dieran el premio". Entonces, Dios de mi vida, ¿para qué se presenta? Sólo nos falta oírle decir que "la han obligado", pistola en pecho, a presentarse. Cuando uno se presenta, y lo digo por propia experiencia, lo hace con la ilusión -fundamentada o no- de ganar...
En definitiva, este año, encuentro en este Premio un tufillo muy feo a exceso de corrección política y de falsa modestia.
¿Qué me decís?
Y luego está el debate de siempre, nunca resuelto del todo. ¿Están amañados estos premios?

2 comentarios:

  1. Sí, hay varias cosas que huelen "raro" en este premio, como todos los años, por cierto.
    Por un lado, las declaraciones de la ganadora, como las que citas, no han sido de lo más afortunadas. Habla con gran elogio de esas pobres mujeres que, según ella, vienen aquí a cuidar a nuestros hijos y mayores, para que nosotros podamos hacer nuestras vidas. Dicho así, suena como si lo hicieran por amor al arte, y que yo sepa, cobran sus sueldos por hacerlo, sueldos que aunque en ocasiones no sean muy altos, viste desde el nivel, inexistente, de su vida en Africa, resultan más que decentes, y a ellas y a sus familias les salvan literalmente la vida.
    Políticamente correcto, sí, como bien dices, pero suena a ya oído, ya leído, y en fin, que de historias como esas están los periódicos llenos, y no hacía falta una novela para contárnosla.
    Por otro lado, en cuanto al premio en sí, pues lo de siempre. Que si la ganadora estaba anunciada en Wikipedia tres horas antes. Que si ella misma había hablado de su novela en una entrevista el mes pasado, con lo cual, que alguien me diga que utilidad tiene el seudónimo.
    Pero, siendo razonables, hay que darse cuenta de que para recuperar esos 600.000 eurazos del ala, hay que vender muchos libros, y es más fácil que lo venda una escritora conocida, con una historia lacrimógena, que algún recién llegado con una apuesta más arriesgada.
    En fin.

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  2. Tere, jajaja, pues la mía es una apuesta arriesgada... y poco lacrimógena. Mal lo veo. En cuanto a lo del pseudónimo, es una tontería, sobre todo en casos como el suyo. Los que debemos llevar pseudónimo somos nosotros, no ellos. Ya sabemos que el editorial, es un negocio como otro cualquiera; nadie pretende que sea una casa de caridad, pero tampoco podemos insultar la inteligencia del público lector colándole mentiras tan evidentes. Y sí, tienes razón, los periódicos andan llenos con historias de pobres inmigrantes (algunos no tan pobres, te lo aseguro); yo creo que quien se quiere preocupar por el tema, se preocupa. No es necesario contar algo que todos sabemos ya de memoria. A veces me pregunto cuándo entenderá la gente que la solidaridad es un lujo, no un deber. Y yo hago mi vida sin ayuda de ninguna inmigrante, porque fíjate tú, nunca he podido explotar a ninguna. Es más, puedo decir alto y claro que más de una inmigrante me ha explotado a mí en el trabajo. Así que ya ves... No generalicemos, por favor. Que cada persona es un mundo.

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