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sábado, 28 de febrero de 2009

Las espinas del amor. Arlette Geneve


Mmm, hacía tiempo que no me dejaba «seducir» por una novela romántica de las de siempre; no es mi género preferido, vaya por delante, aunque de tanto en tanto lo coja con gusto y lo disfrute con ganas. No debería, pero ocurre con frecuencia, que leemos antes algo que venga «con referencias» que la obra de alguien desconocido, por muy buena que luego resulte ser la última. Y con esta idea cogí yo, de entre decenas y decenas de novelas, ésta que comento ahora.

Aunque amante de la historia en general, el siglo XIX no se cuenta entre mis favoritos; cuando catalogamos algo de «decimonónico» no es precisamente un cumplido, y por algo es. Para mí es, por antonomasia, el siglo de la hipocresía, de las habladurías, de los convencionalismos; un retroceso en el pensamiento libre con respecto a siglos anteriores como el s. XVIII o incluso el s. XVI, siglo de grandes cambios y avances, amén de los grandes descubrimientos científicos y geográficos. La figura de Napoleón tampoco es de mis preferidas; pero sí coincido con la autora en la talla de Goya, uno de los grandes de la época en su arte.



La ambientación está muy cuidada, teniendo en cuenta que no es propiamente una novela histórica, sino una romántica «de época», que ni es lo mismo ni es igual. Los personajes, en su gran mayoría, se adaptan perfectamente a las modas y usos del momento; la trama está bien construida, aunque quizá se eche de menos un pelín de originalidad: la historia de «heroína ilegítima», aunque (casi) siempre funciona, está muy vista, y los devoradores de libros lo notamos enseguida; considero sin embargo que este tipo de novela está indicada para los que empiezan a introducirse en la lectura y buscan entretenimiento antes que erudición. Ya llegará el tiempo de mostrarse exigentes y críticos con lo que leemos. Y a veces no llega; hay gente que no critica nunca, y su derecho es tan legítimo como el nuestro.

El desenlace es demasiado previsible, y vuelta a la cuestión «originalidad»; me gusta que el autor me sorprenda y me descoloque; es obvio que ha de haber un «final feliz» en este género de novelas, pero hay mil y una maneras de hacer un final feliz sin caer en los tópicos.

4 comentarios:

  1. Muy buena crítica, aunque te has dejado en el tintero qué personaje masculino te ha gustado más y por qué.
    Espero que sigas leyendo mis historias.
    Un beso guapa.

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  2. Ostras, mi niña, ¡qué malita que estoy que ya no sé donde tengo la cabeza! Mi personaje preferido es Jamie... diría que ya te lo dije en tu web... Ayyyy, no veas lo que me ha hecho suspirar... Todas deberíamos tener un hombre así al lado... ¡y encima es inglés! Que ahora a mí me ha dado por los irlandeses, pero da igual... Y yo siempre voy a leer tus novelas porque me gustan y porque te quiero mucho. UN FUERTE ABRAZO. AH, el "nene mono" de la cabecera del blog es "mi Jonny"(por si te lo preguntabas). Tú debes saber mejor que nadie por qué Jamie es mi personaje 10. Para mí reúne todas las cualidades que debe tener un hombre en cualquier época.

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  3. Anda, y yo que venía a explicarte que Arlette se llama en realidad María y que además de romántica ha escrito nada menos que una novela finalista al Planeta.
    Pero me da que ya lo sabes todo.
    Besos para las dos.

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  4. Pues sí, mi niña, ya hace tiempo que conozco a María, desde enero más o menos, y ya, como puedes suponer, totalmente enganchada a su obra. De hecho, fue a través de ella que te encontré a ti... Ya ves que nos vamos conociendo las unas a las otras porque un blog te lleva a otro y a otro y a otro... Así que no sufras, que yo ya estoy al corriente de lo que hace y cómo lo hace, jejeje

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