LAVYRLE SPENCER. 1988
EDICIONES B/ZETA
478 PÁGINAS
ISBN: 978-84-9872-093-8

La fama es una diosa caprichosa: esquiva a quienes la persiguen y se entrega a quienes menos la desean. Algo parecido le pasa a Ruth —directora de cine convertida en «famosa» mediática a su pesar—, que se enamora de Juan —aspirante a escritor en busca del reconocimiento social que cree merecer—, mientras desdeña a una pléyade de admiradores que la siguen con los ojos cerrados. A través de la relación entre estos dos personajes tan aparentemente opuestos, Lucía Etxebarria ha escrito una novela sagaz y divertidísima, unas veces conmovedora, cruel otras, que indaga en temas tan candentes como la búsqueda de la individualidad en una sociedad que tiende a la homogeneidad y al encasillamiento, las trampas y mentiras de los medios, la obsesión que mucha gente tiene por la fama como medio de superar las cargas del pasado, y las conexiones entre creación y destrucción.
Os presento hoy una de esas novelas que, como de costumbre, leí con retraso respecto a su fecha de publicación, pero que resultó, como casi todos los libros que leo -en uno u otro sentido- una revelación.
No negaré que fue fuente de inspiración -una de tantísimas- para mi recién acabada novela; y digo una de tantísimas porque si tuviera que citar los libros, las películas y las canciones que han inspirado esta última novela debería escribir otro libro.
Leí esta novela de Lucía en 2006, antes de Navidad, y dos de las cosas que más me chocaron -y que cualquiera atribuiría a la coincidencia- fue ver mi apellido y mi fecha de nacimiento en el libro. Repito, coincidencia... tal vez... O tal vez no. En cualquier caso, la novela es interesante; hay mucha gente que tiene por costumbre -no sé si buena o mala- criticar a los que triunfan, e inventarse mil y una historias para desacreditarlos. De esta mujer, lo que más se ha repetido en los últimos años, como una acusación reincidente, es su... digámoslo... amor por el plagio.
Yo no participo mucho de comentarios malévolos... si lo hace o no, ni lo sé,ni me importa; y tal y como es este país, quizá es lo mejor que puede hacer. Porque en España, cuanto más tramposo eres, más te quieren y más palmaditas en la espalda recibes... ¿Por qué? No lo sé. Lo que no puedo dejar de reconocer -como lectora- es que las historias de esta mujer son adictivas... una empieza a leer y no puede soltar el libro (al menos, a mí me ha pasado). Como generalmente, eso es lo primero que se le pide a un autor... Porque todo lo demás está de más si el lector no pasa de la página 10, me ha parecido que ya venía siendo hora de recomendarlo a los que, por cualquier motivo, no lo han leído aún.
Una de las cosas curiosas que tiene esta novela es... su proceso de creación; no, no lo conozco al dedillo, pero más adelante descubrí que este libro -o parte de él- se escribió en Aberdeen, Escocia, porque la autora fue invitada como escritora residente para escribir allí su historia "tranquilamente". ¿Cómo demonios consigue el autor una de estas "invitaciones"? Prometo investigarlo a fondo un día de estos, porque considero el tema interesante, y bastante "novedoso" en España... Ya sabéis que siempre llegamos tarde a todo...
Esto que os acabo de contar responde a aquella vieja "idea" de que el escritor debe aislarse del mundo conocido y cotidiano durante un período que puede oscilar de 3 a 18 meses, para poder trabajar a gusto, sin presiones sociales, ni familiares, ni laborales... y dejarse llevar por las Musas a dónde éstas quieran conducirle... Repito que el tema me interesa bastante, y si alguno de vosotros ha tenido la suerte de poder recibir una de esas "generosas" invitaciones o conoce a alguien que le haya contado su experiencia, es muy bienvenido a relatarla en este blog.
El proceso de creación es algo tan personal e intransferible como nuestro ADN, y cada autor vive el suyo a su manera y con sus particulares resultados. Pero todos coincidiréis conmigo en que trabajar a gusto motiva, y trabajar motivado asegura buenos resultados a corto, medio y largo plazo.
De la novela no os contaré nada más allá del resumen, porque opino que cada cual debe formarse su propia opinión, y que en el caso de Lucía las opiniones son tan contrapuestas que difícilmente se encuentran 2 iguales. A Lucía se la ama o se la odia... pero muy, muy pocos pueden permanecer indiferentes ante ella, como persona y como escritora. Vaya, que no acepta medias tintas, y sus personajes -a veces demasiado pintorescos- tampoco. Decir, eso sí, que con esta novela ganó su segundo premio importante, y aquí también se abre la veda para opinar sobre los concursos y sus presuntas trampas, y qué hace que buenas novelas pasen desapercibidas y novelas mediocres ganen. ¿Sirve realmente de algo firmarlas con pseudónimo, sirve realmente participar? ¿Siempre ganan los mismos? ¿Los jurados leen las novelas de cabo a rabo o en diagonal?
En fin, como siempre, se admiten todos los comentarios...
Anna nos deleitó hace más de un año con Nadie como tú, explicándonos las aventuras y desventuras de Ágata Martí; ahora vuelve con A fuego lento y la historia de Guillermo, hermano de Ágata, quien al parecer también tiene una (tormentosa) historia de amor que contar.
¿Qué decir de ésta que no haya dicho de la anterior? En ambas, Anna combina de un modo espléndido la realidad actual con una conmovedora historia, de ésas que todos queremos vivir algún día (si no la hemos vivido ya).
Cuando leí los dos libros, y vi que los protagonistas pertenecían a una misma familia... y por lo que me han contado... la cosa sigue por ese camino... con otra de las hermanas de Ágata... Lo primero que me vino a la mente fueron las hermanas Walsh, protagonistas de cinco de las novelas más exitosas de la autora irlandesa Marian Keyes, de la que me reconozco fan nº 1.
No entraré en comparaciones porque son odiosas y no gustan a nadie; pero yo ya tenía ganas de una saga como la de Marian con protagonistas y escenarios catalanes, y Anna ha venido a cubrir un espacio que (hasta donde yo sé) estaba vacío en la narrativa romántica española actual. Desde aquí quiero darle mi más sincera enhorabuena... y sólo decirle... Por favor, sigue, sigue, no pares...
Y a los que aún no la habéis descubierto... Ya estáis tardando... ¡Venga, venga, que se agotan...! Y pronto llegará el siguiente... Dulce locura... Mmmm, ya cuento los días...

Entre todos los libros que tenía por escoger para "entrar" hoy en el blog, no he escogido este por casualidad, sino porque ha sido, en primer lugar, una delicia releerlo después de algunos años (reconozco que es un pelín antiguo), y en segundo lugar, porque ha sido de inestimable ayuda para un tema en concreto de mi última novela: el cáncer...
No diré que no haya echado mano de otros libros, pero Relámpago ha sido muy revelador para aclararme ciertas dudas que tenía al respecto de un modo sencillo y sin tecnicismos. Y lo más importante: para saber cómo colocar la información en la novela del modo más sencillo y ameno posible, sin restarle un ápice de credibilidad.
A las románticas, que siempre andan buscando una buena historia de amor, se lo recomiendo especialmente. Está ambientado en el Nueva York de finales del siglo XX; y aunque ya sabemos que nuestros tiempos no son muy proclives al romanticismo (no tanto como el s. XIX o la época medieval), es un libro que os hará disfrutar mucho. Yo estos libros, por lo general, me los leo en una tarde. Pero, claro, yo soy una Devora libros.














Hola de nuevo, blogueros... Llega septiembre y las ganas de trabajar un poco. Esta vez os traigo buenas noticias. Este año las librerías se han visto -yo lo he visto con mis propios ojos- inundadas de novedades "históricas". Y casi todo lo que he visto pinta muy bien. Pero, claro, hasta que no coges el libro en cuestión y empiezas a pasar hojas no vas viendo quién saber hacer novela histórica y quién se limita a intentarlo. Porque escribir, escribimos muchos, pero escribir bien sólo unos pocos. Y ahí llego al meollo del tema que me ocupa hoy. Una gran historia, un gran tema, un grandísimo (y malísimo al decir de muchos) personaje, y una gran narradora. La historia: El Legado; el tema: el nazismo, aunque, a decir verdad, hay muchos sub-temas de lo más interesante. El personaje: Hitler. Y la narradora: Blanca Miosi, en estado de gracia.
Ágata Martí tiene veintiséis años, un trabajo mal pagado y vive sola en un apartamento en Barcelona. Una mañana de invierno, poco después de Navidad, decide que ha llegado el momento de replantearse su vida… Y la idea que ha tenido Guillermo, su hermano mayor, de que vaya a trabajar a Londres no es del todo descabellada.
Gabriel Trevelyan, hoy reputado periodista en Londres, solía refugiarse en casa de Guillermo Martí en los momentos difíciles de su infancia. Por eso, cuando su amigo le llama pidiéndole un favor muy especial es incapaz de decirle que no.
Ágata y Gabriel vuelven a encontrarse después de trece años y ambos se dan cuenta de que las cosas no han cambiado entre ellos. Para ella nunca ha habido nadie como Gabriel, el chico que la besó por primera vez. Para él nunca ha habido nadie como Ágata, la única chica capaz de llegarle al alma… No obstante, Gabriel no confía en el amor y Ágata no está dispuesta a conformarse con menos.
En la línea de Marian Keyes y Cecelia Ahern, Anna nos presenta una deliciosa novela que cuenta con los ingredientes necesarios para hacerse indispensable en la biblioteca de cualquier lectora romántica.
Es actual, vibrante, tierna y llena de humor y de sentimiento. Ambientada a caballo entre Barcelona y Londres, cuando la vi pensé: ¡Dios, parece que esté pensada para mí! La empatía con los personajes, con todos y cada uno de ellos, desde los protagonistas a los "extras" es instantánea; conectas en seguida con sus inquietudes y sus problemas porque son los tuyos.
Anna ha conseguido con esta, su primera novela, situarse en un lugar de honor de la novela contemporánea hecha en España... de la que apenas había representantes hasta su aparición. Para colmo, y para no dejar en ascuas a su legión de fans, nos ha escrito la continuación: A fuego lento, que también podéis encontrar en vuestra librería habitual o en los grandes almacenes. También sé que está preparando otra novela en la misma línea y con personajes conocidos por los lectores de estas dos "joyas" románticas.
¡Enhorabuena, Anna!

London es una invitación a recorrer 2000 años de historia de la emblemática ciudad de Londres. En una tarea similar a la del arqueólogo, Rutherfurd observa las capas de tiempo que se han ido sedimentando en las tierras de Londres, abre una ventana al pasado y nos desvela los acontecimientos que han definido la historia de la ciudad.
Julius, joven acuñador de monedas romano; Dame Barnikel, al frente de una taberna frecuentada por Chaucer; Edmund Meredith, actor del shakesperiano Globe Theatre; o Lucy, mujer que parece salida de la pluma de Dickens, forman parte del rico entramado de personajes que crea Rutherfurd.
De su mano, nos adentramos en el corazón de una ciudad en permanente desarrollo y se nos transmite el movimiento y color de cada periodo… Una evolución constante que se refleja en el fluir eterno del río Támesis, símbolo del paso inexorable del tiempo.
Edward Rutherfurd. London
Edward Rutherfurd. London. Traducción de Camila Batlles. Ediciones B. Barcelona, 1998. 1.135 páginas. 3.500 pesetas.
Londres o las ciudades inventadas
Londres ha sido escenario de invenciones literarias desde que en el siglo XIV Geoffrey Chaucer decidió que un grupo de peregrinos parlanchines iniciara allí su viaje hacia la tumba de Thomas Becket en Los cuentos de Canterbury. Pero fue en el XIX cuando Dickens concibió Londres como la perfecta metáfora urbana de un mundo en efervescente transformación. Siendo Dickens el autor más popular de su siglo, no es de extrañar que la ciudad se erigiera en un universo simbólico, en un personaje literario de primer orden, con una combinación espectacular de caos y orden, de dinero y pobreza, de luz y sordidez. Ese cúmulo de contrastes sirvió a Stevenson para acentuar la dualidad del alma humana en Dr Jeckyll y Mr Hyde; su creación ayudó a establecer la atractiva esquizofrenia de una ciudad única: extremadamente educada y respetable de día pero peligrosa, casi siniestra de noche. Cada vez que un autor metía Londres en su obra, le quitaba un trozo de realidad para añadirselo de ficción, hasta el punto de que ahora quizá sea una capital totalmente inventada. ¿Es Bloomsbury el barrio que vemos alrededor del Museo Británico o es el plano de ese sueño de modernidad y tolerancia leído en Virginia Woolf, Edward Morgan Foster o D. H. Lawrence? Pero sí Bloomsbury quedó "inventado" para siempre por un grupo de escritores entonces de vanguardia, hay otros barrios que evolucionan al mismo ritmo que las novelas que los describen. El Soho fue barato y sombrío para las aventuras del padre Brown, el cura-detective de Chesterton, y las mismas calles que fueron recorridas por la encarnación del mal que representó el doctor Fu Manchú, de Sax Rohmer, se pusieron al día en la reciente y espléndida novela de Timothy Mo, Agridulce, en la que una familia china trata de integrarse en la vida inglesa bajo la sombra amenazante de las triadas o mafias; pero el Soho no quiere ser decorado criminal y se vuelve alegre y promiscuo en los noventa con los avatares sentimentales de cuatro chicos de mucho gimnasio y rayos uva en la última obra de Allan Hollinghurst, The spell (El hechizo). Este autor ya había paseado por el señorial barrio de Chelsea en La biblioteca de la piscina, al igual que los elegantes y solitarios personajes de clase alta que aparecen en las novelas de Anita Brookner, esa discípula de Henry James. Pero ha sido Hanif Kureishi quien se ha atrevido con el Londres multiracial y socialmente agitado de la periferia en El buda de los suburbios o Mi hermosa lavandería. Es otro Londres, que está siendo escrito ahora en Camdem, Bromley o Brixton, allí donde llega la última parada del metro, barrios que también exigen verse reinventados en páginas de novelista. Ahora, Edward Rutherfurd publica en España un libro de más de mil páginas al que llama London: no hay engaño, pues, ya que aquí Londres no está al servicio de la narración sino que la domina como protagonista absoluto. Todo el armazón narrativo y toda la carga ficticia han sido diseñados y desarrollados por el autor para mayor gloria de la ciudad de ciudades, a la que ve como un ser vivo en sus fases de gestación y crecimiento, en la decadencia y en la plenitud. Varias familias conducen, de forma continua o esporádica, la evolución de la ciudad desde que sólo era un poblado celta hasta los bombardeos de la segunda guerra mundial; en veinte capítulos el autor trata de conducir al lector por el Londres romano, por el vital y tabernario que vivió William Shakespeare, por el de la república de Cromwell, por el afectado y pecaminoso de la Restauración o por el puritano e industrioso de la reina Victoria. Ahora bien, este viaje tiene más de guía histórica que de novela, aunque el autor haya pretendido lo contrario; los personajes y las distintas tramas sustentan un trabajo de investigación que se sobrepone a los intentos de crear una obra de ficción. Dicho de otra manera, los abundantes datos sobre la política, los modos sociales o la vestimenta de cada periodo vienen primero y las emociones, después, lo que produce, sobre todo, una lectura totalmente recomendable para los amantes de la historia.
Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 13 19/09/1998
jmheraldo@hotmail.com El País Imprimir
Os presento a mi libro de cabecera: mi biblia particular. Lo he leído 3 veces desde que lo compré en septiembre de 2000. Y como veréis, repetir de un plato tan "suculento" dos veces denota una gula digna de excomunión, ¡por lo menos!
¿Qué decir después de todo lo que se ha escrito ya? Es hermosa. Apasionante. Adictiva. Pero es, sin dudarlo un minuto, la gran novela para los anglófilos y los amantes de Londres muy en particular; es la mejor guía turística que puedas tener a mano, la que te cuenta lo que ningún guía te va a contar... Si todavía no la tienes, te recuerdo que la editorial Roca la ha reeditado en tapa dura hace poco. Es cara, sí; pero merece la pena.