FELIZ NAVIDAD A TODXS

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miércoles, 11 de marzo de 2009

¡¡¡Bravo!!!


Blogueros míos, hoy estoy especialmente satisfecha y entusiasmada... Mi nueva novela va viento en popa... Cuando creía que estaba estancada y en punto muerto y absolutamente desesperada por ello, el domingo acabé la primera parte y voy a velocidad de crucero con la segunda. Cruzo los dedos a ver si la acabo a mediados de mayo como me propuse. Y hablando de proposiciones, os paso la que "podría" ser la imagen de portada, a ver cómo la veis.

martes, 10 de marzo de 2009

Yes, we can

De nuevo, mil disculpas porque debí subir este pequeño artículo el domingo 8, Día Internacional de la Mujer; pero tuve problemas con la conexión y hasta hoy... Gracias por vuestra comprensión.
Hola, blogueras, con a, en este día no podía dejar de comentar lo importante que es para nosotras, con a, la lucha a favor de los derechos y la igualdad de la mujer. Todos los medios se han hecho eco hoy de la lucha que todavía hoy en el s. XXI mantienen las mujeres por encontrar su sitio en la sociedad. Yo no podía ser menos.

Sabemos que se ha hecho mucho, pero no somos menos conscientes de lo que aún nos queda por hacer. En el año Obama podemos hacer nuestro su lema, y decir en voz muy alta y muy clara: Sí, nosotras podemos. Hoy quiero felicitar a todas las mujeres que visitan mi blog; felicitarlas porque son mujeres, porque viven en libertad, porque pueden elegir qué camino tomar y cual dejar atrás, por lo que han conseguido y por todo lo que aún les queda por conseguir. Por esos hijos que tienen y por los que nunca tendrán; por los hombres que las valoran y por los que nunca las valoraron, porque fueron estos últimos los que las enseñaron lo que no querían ser.

Sí, queridas: somos fuertes y somos poderosas. Podemos hacer todo lo que queramos, donde queramos, cuando queramos, como queramos. La lucha no ha acabado, pero los logros que hemos obtenido son los que nos mueven a continuar y a ser mejores. Felicidades mujer por ser mujer.

viernes, 6 de marzo de 2009

Mil disculpas

Hola guapos, os pido mil disculpas porque anteayer subí unas fotos de mi viaje a Roma, pero no os dije nada, y alguno se habrá quedado un pelín extrañado al verlas, sobre todo si no ha estado antes en la ciudad. Poco a poco las iré subiendo todas, para que las vayáis viendo. También aprovecho para comunicaros que estoy en Facebook, por si alguien quiere pasarse por allí también. Ahora mismo estoy leyendo El maestro de la inocencia de Tracy Chevalier (La joven de la perla); a ver si la semana próxima lo acabo y subo la reseña. UN BESO MUY FUERTE A TODOS. Y BUEN FIN DE SEMANA ; D

miércoles, 4 de marzo de 2009

Mercados de Trajano


Galería Borghese


Vaticano


Coliseo


Dudas existenciales, bloqueos y otras paranoias del escritor

Hoy, 4 de marzo, hace 13 años que empecé mi primera novela; me he despertado esta mañana con ese pensamiento, y recordando cuáles eran entonces mis expectativas y mis sueños, y cómo ha cambiado todo a mi alrededor en ese tiempo. La vida te zarandea a su antojo y a veces mancha (como decía una película) y a veces hiere. Si sobrevives a sus vaivenes, lo mejor es que puedes escribir sobre ello. No siempre es fácil; le comentaba a una amiga hace días que esta cuarta novela que escribo tiene la virtud de despertar a los demonios dormidos; cada vez que abro el archivo para retomar el hilo es como abrir la caja de Pandora, de donde salían, según la mitología griega, todos los males del universo. Pero hay cosas que por mucho que nos duelan hay que exteriorizarlas, porque mejor es esto que llevarlas dentro y que te vayan carcomiendo lentamente.

No siempre me encuentro lo bastante fuerte para continuar, no ya con la historia actual, sino con el mismo trabajo de escritor; a menudo dudo de mi misma y mi papel en el mundo (en general) o me bloqueo, o me estanco y no sé por dónde seguir; igual que si me hubiera perdido en el desierto y todos los caminos me resultaran desconcertantes. Me consuela, aunque no mucho, saber que mis compañeros de fatigas pasan por situaciones similares. Y cuanto más tiempo pasa y más años me echo encima, las dudas son muchas más y mucho mayores.

Quizá se perdió aquella ingenuidad de los veintipocos, donde creías que con tu sola juventud podías "comerte el mundo"; hoy tienes más experiencia, por supuesto, y ves que el mundo "se te ha indigestado". Que a tu alrededor sólo hay codicia, y que los valores en los que creías a los 18 se han perdido.
Pero sigues adelante porque es el único camino que hay y el único que conoces; revuelves en el baúl de los recuerdos y entre juguetes rotos y trapos viejos encuentras el optimismo y la fe de los primeros tiempos, los coges y te los llevas contigo porque sabes que sin ellos no puedes continuar la carrera que empezaste ya ni te acuerdas cuándo. Y con ellos construyes las historias y las vidas de otros para demostrar al mundo y a ti misma que queda mucho que vivir y compartir.
esta entrada enlaza con la anterior "Por qué escribo"; reconozco que el tono no es tan optimista, pero éste es un espacio para liberarnos a través de la escritura. Y nuestras emociones y estados de ánimo no siempre son lo que quisiéramos...

Carnavales 2009


Hola, aquí os presento a Raquel (mi sobrina y una de las mejores personas que conozco ; D) en su traje de Batgirl; siempre pienso que conocer a la familia es también conocer un poco más al escritor. Un beso.

El club de las malas madres. L. Etxebarria y G. Bustos


Hola, blogueros; hoy presento libro de ensayo, manual de uso y consulta para madres (y padres) desesperados y/o en problemas. Confieso que hacía tiempo que esperaba nuevo libro de Lucía. Como sé que algunos/as de los que me seguís sois padres u os habéis planteado serlo (yo me lo he planteado, de hecho), pienso que este libro puede responder a algunas preguntas, quitaros de encima la losa de la culpabilidad (esto va para tantas madres que concilian vida laboral y familiar: un trabajo titánico, si me permitís decirlo) y reiros un rato, porque está escrito desde el cariño, el respeto y el sentido del humor. Lucía como madre, y Goyo como docente de educación primaria, nos hablan de sus experiencias con los niños. Yo no soy madre, pero como escritora me he tenido que meter en ese papel más de una vez, y de veras que se agradece contar con un libro como este. Ahora, en mi nueva novela, vuelvo a hacer "de madre" y voy a tomarlo, entre muchos otros, como libro de referencia; sobre todo porque Lucía (casi) nunca me defrauda; y esta vez no ha sido distinto. He pasado muy buenos ratos en ese club, y sé que las que sois madres en la vida real lo vais a disfrutar muchísimo más.

sábado, 28 de febrero de 2009

Graceling. Los siete reinos I. Kristin Cashore

Hay gente en estas tierras que tiene poderes extraordinarios a los que llamamos gracias. Una gracia puede tener un valor infinito o puede ser totalmente inútil. Una gracia puede hacer que alguien sea veloz como el viento, o que sea capaz de predecir el tiempo, mientras que otras sólo harán que hables al revés o te subas a los árboles. Mi nombre es Katsa. Soy un instrumento que mi Rey utiliza para castigar a sus enemigos. Mi gracia es matar.

El libro fantástico más aclamado del último año en todo el mundo.

A la venta el 16 de marzo

Roca juvenil

www.rocajuvenil.com
www.rocalibros.com/graceling

Las espinas del amor. Arlette Geneve


Mmm, hacía tiempo que no me dejaba «seducir» por una novela romántica de las de siempre; no es mi género preferido, vaya por delante, aunque de tanto en tanto lo coja con gusto y lo disfrute con ganas. No debería, pero ocurre con frecuencia, que leemos antes algo que venga «con referencias» que la obra de alguien desconocido, por muy buena que luego resulte ser la última. Y con esta idea cogí yo, de entre decenas y decenas de novelas, ésta que comento ahora.

Aunque amante de la historia en general, el siglo XIX no se cuenta entre mis favoritos; cuando catalogamos algo de «decimonónico» no es precisamente un cumplido, y por algo es. Para mí es, por antonomasia, el siglo de la hipocresía, de las habladurías, de los convencionalismos; un retroceso en el pensamiento libre con respecto a siglos anteriores como el s. XVIII o incluso el s. XVI, siglo de grandes cambios y avances, amén de los grandes descubrimientos científicos y geográficos. La figura de Napoleón tampoco es de mis preferidas; pero sí coincido con la autora en la talla de Goya, uno de los grandes de la época en su arte.



La ambientación está muy cuidada, teniendo en cuenta que no es propiamente una novela histórica, sino una romántica «de época», que ni es lo mismo ni es igual. Los personajes, en su gran mayoría, se adaptan perfectamente a las modas y usos del momento; la trama está bien construida, aunque quizá se eche de menos un pelín de originalidad: la historia de «heroína ilegítima», aunque (casi) siempre funciona, está muy vista, y los devoradores de libros lo notamos enseguida; considero sin embargo que este tipo de novela está indicada para los que empiezan a introducirse en la lectura y buscan entretenimiento antes que erudición. Ya llegará el tiempo de mostrarse exigentes y críticos con lo que leemos. Y a veces no llega; hay gente que no critica nunca, y su derecho es tan legítimo como el nuestro.

El desenlace es demasiado previsible, y vuelta a la cuestión «originalidad»; me gusta que el autor me sorprenda y me descoloque; es obvio que ha de haber un «final feliz» en este género de novelas, pero hay mil y una maneras de hacer un final feliz sin caer en los tópicos.

domingo, 22 de febrero de 2009

Por qué escribo

Una de las peores —y más repetidas— preguntas que le hacen a cualquier escritor es: ¿Y tú por qué escribes? A pesar de todo, es de las más contestadas, a menudo con una larga perorata que más parece una biografía que otra cosa.

Tranquilos, no os voy a contar mi vida; eso ya llegará en unos meses. Pero como éste es un blog literario, me siento en parte obligada a contestar a esta pregunta, y en el fondo lo deseo. El autor es un ser ególatra y pocas situaciones le reportan más placer que aquéllas en las cuales se le presenta la oportunidad de hacer una declaración de principios sobre cualquier tema.

Lo mío no fue vocación infantil; nunca fui una niña repipi que presumiera de leer a los Grandes Clásicos en su etapa escolar, ¡nada más lejos de la realidad! Os confieso que yo, de niña, quería ser actriz; en el peor de los casos, casarme con un hombre riquísimo y guapísimo que me mantuviera a cuerpo de reina y me permitiera hacer lo que quisiera, y lo que más me gustaba entonces y me sigue gustando hoy: leer.

Ya de adolescente, empecé a mantener correspondencia con chicas de mi edad, generalmente de fuera de mi ciudad natal, por aquello de conocer «algo diferente»; el gusanillo de las cartas se me metió en el cuerpo y ahí, entre epístola y epístola, empecé a hacer «mis pinitos» como escritora, sin saberlo, porque yo no me veía como escritora en aquellos días. Sí me apasionaban los libros, sobre todo las novelas, y mucho más la narrativa del momento; los clásicos no me atraían en absoluto, salvo honrosas excepciones (siempre inglesas).

Tuve, como la mayoría de los niños, una «vena fantasiosa» muy marcada, y de tanto en tanto imaginaba historias truculentas, pero en ningún momento me planteé plasmarlas en un papel, y mucho menos hacer de ello una profesión ni nada parecido. En 1995 empecé algo que podía ser una historia, pero no pasé de unas pocas páginas; no lo veía claro, no me veía capaz.

En 1996 conocí a una de las personas más importantes y queridas de mi vida; al contrario que yo, ella llevaba años llenando cientos de páginas con sus historias, pensamientos y emociones varias. Usaba el papel y la tinta como terapia porque su mundo no era lo que ella deseaba; escribía para poder conjurarlo y cambiarlo a su gusto. Su entusiasmo por la escritura se me contagió un tanto, lo admito, pero el verdadero impulso me lo dio mi padre. Y pillé al vuelo el desafío como el perrito juguetón pilla el fresco y sabroso hueso que le lanza su amo. Y ahí empecé mi primera novela. Siempre que he escrito algo, me he propuesto compartirlo con los demás, y a ser posible ganar dinero con ello; como a todos, me gustan las cosas buenas, bonitas… Y caras.

Con todo, el dinero no es lo que marca mi vida; es sólo un medio para conseguir un fin. Confieso que la popularidad es más deseable para mí que el dinero; por eso mi narrativa, con todos sus fallos, es sencilla y va dirigida al gran público. Mi único propósito ha sido y es entretener al lector; no pretendo enseñarle nada, aunque siempre, como un poso del té, queda en mis historias una moraleja. Pero sólo es eso: mi pequeña y particular seña de identidad.

jueves, 19 de febrero de 2009

Siiiií, I'VE GOT THE POWER...




... el poder de asistir al concierto de Madonna en Barcelona el 21 de julio. Tengo la entrada... Crucemos los dedos, toquemos madera; hagamos conjuros, hechizos, magia blanca, negra, y del color que sea menester, ¡¡¡todo por el privilegio único de estar en ese concierto!!! Después de años y años de "no puedo por esto y lo otro y lo de más allá", por fin SÍ puedo. Sé que esto que os comento ahora no es muy "literario" que digamos; pero si leisteis "Musica y letra", mi entrada de enero, sabéis que para mí la musica está unida a la literatura como uña y carne, y sabéis también que Madonna es 1 de mis favoritas: lleva 25 años en el Top Ten. Tiene su lógica, pues. Si alguno va a ir, que me avise....




BESOS A TODOS.




I'M VERY VERY VERY VERY VERY HAPPY!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Peligros de la co-edición

Después de consultarlo con la almohada y leer muchos comentarios relativos al tema, he decidido hoy aportar mi granito de arena en este peliagudo asunto de la co-edición; varias personas han compartido sus experiencias en blogs y foros. Casi todas son desalentadoras. Están en estos últimos tiempos proliferando estas «editoriales», sobre todo en EEUU, tal y como dio a entender una de mis colegas escritoras; quizá allí exista un control más riguroso de estas «empresas», o quizá la legislación en el campo editorial sea como debe ser, y la gente actúe en consecuencia. No he estado nunca en EEUU, y no lo sé. Pero sé cómo es España, sé que es el país de «la picaresca» y de «la estafa»; todos los días un nuevo caso viene a darme la razón, y ya me gustaría equivocarme, ya. Aquí, en cuanto te descuidas un poco y te relajas, dando por sentado que la gente es tan honrada y profesional como tú, ¡te despluman!

Todos los escritores hemos soñado alguna vez con publicar. Vale, casi todos; habrá alguna excepción perdida por ahí; alguien que escriba como terapia, algún purista que trabaje «por amor al arte» y sin ningún ánimo de lucro (¿?)(¡!). Pero la mayoría de los mortales que una vez nos pusimos delante del papel (monitor) soñamos con ver nuestra obra en los escaparates. Esta ilusión natural y humana la utilizan estos «editores», en el mejor de los casos, para embolsarse una friolera de euros por libro editado a cambio de una edición muy reducida de la obra que apenas da para repartirla entre los amigos. Mejor no os digo lo que pasa en el peor de los casos…

Mi consejo, como el de muchos escritores, es que agotéis las vías tradicionales de agentes literarios y editoriales grandes y pequeñas; que siempre que os sea posible participéis en concursos, no importa la cuantía del premio (esto es algo simbólico en la mayoría de los casos); y que si aún así no obtenéis nada positivo pero pensáis que vuestro trabajo merece la pena, lo promocionéis en Internet a través de vuestros blogs y webs. No ganaréis dinero, pero tampoco lo perderéis; llegaréis a mucha más gente por muy poco o ningún coste.

Mi última recomendación es que no os dejéis llevar por las prisas; la precipitación es muy mala consejera. Aseguraos de presentar un texto «inmejorable», haced una buena carta de presentación y un currículum donde destaquéis vuestros mejores logros y algún que otro fracaso para hacerlo más creíble. Que somos humanos.

Y no paguéis; a la larga no merece la pena.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El silenci sota l'aigua. Mònica Esbert


El viernes, 16 de enero, tuve el placer de asistir a la presentación de un libro; y no cualquiera, sino uno galardonado con un premio. (Y con esto no pretendo menospreciar a todas aquellas maravillosas novelas que por cualquier razón no han sido nunca premiadas). Desde aquí quiero darle las gracias a Mònica por la oportunidad que me brindó. No acostumbro a acudir a presentaciones de libros, cosa que me reprocho constantemente porque sé que forma parte de mi profesión asistir a este tipo de actos, igual que a tertulias y/o conferencias sobre literatura y temas afines. Pero hasta hace poco tiempo trabajaba por las tardes y no podía hacer acto de presencia. El libro en cuestión es una novela; también se presentaron dos libros de poesía, pero como no es mi género, por el momento no entraré en el tema. El título de la novela de Mònica es El silenci sota l’aigua (El silencio bajo el agua).

Leo poco en catalán, lo admito; casi todo lo que leo, ya sea comprado o prestado (amigos, biblioteca…), es en castellano. Sin embargo, éste me atrajo desde el primer momento. Quizá porque la foto de portada es un cuadro de G. Klimt o quizá porque es sencillo y a la vez tiene el poder de atraparte incluso antes de haberlo abierto… Soy intuitiva a la hora de escoger libros; mi margen de error es muy pequeño, sólo ha habido un par de libros, sí, un par, o sea 2 libros que no me han gustado a lo largo de mi vida. Y desde luego, el que comento hoy no es uno de ellos.


Empecé a leerlo con un pelín de reserva por lo que os decía antes, de que apenas sí leo narrativa catalana —y en catalán—, pero me enganchó desde la primera página, desde el mismo título del primer capítulo… Y no paré hasta el final; hay libros que se te enganchan a la piel y no puedes desprenderte de ellos, a veces incluso mucho más allá del final.

Me encandilé con una prosa sencilla y ágil, con las palabras justas: sin carencias y sin excesos; unos personajes llenos de humanidad, como ese vecino tuyo de la puerta de al lado. Unas situaciones comunes dentro de lo extraordinario, y un fiel reflejo de la naturaleza humana, tema que desde chiquita me apasiona. Un final sencillo, sin melodrama barato, una relación en su punto justo de romanticismo, la de Liurna/Elisenda y Joan al final; ni un pelo de ñoñería, un equilibrio perfecto entre lo dicho y lo no dicho, lo que se intuye, lo que se lee entre líneas, lo que el lector imagina a su libre albedrío. Diálogos sencillos, directos, como si estuviéramos frente a una secuencia fílmica. Doy mil gracias a Mónica especialmente por esto, por enseñarme lo que sí se puede hacer en literatura; a veces una, como escritora, va un poquito perdida y siempre es bueno ver una señalización en el lugar adecuado.

Como no soy filóloga sino historiadora, no me extenderé más en aspectos lingüísticos; sólo un par de sugerencias a la autora. La primera, a ver si lo traduces al castellano para que llegue a más gente; es una gran historia y merece tener más público…, y a otros idiomas, claro. Y por favor, ¡¡¡¡escribe otra PRONTO!!!!

jueves, 29 de enero de 2009

Un mundo sin fin. Ken Follet




Hola a todos... Ayyy, por fin la acabé anoche. Y es que no es fácil acabar en poco tiempo (1 semana) una novela de casi 1.200 páginas... sobre todo si tienes otras muchas cosas que hacer, y además escribes tu propia novela que también se lleva su tiempo, os lo digo yo. Pero a lo que vamos... De veras que no me esperaba este folletín, que por momentos me recordaba las telenovelas del mediodía... Leí Los pilares de la tierra en otoño de 2003, y reconozco que o me olvidé de casi todo... o esto que acabo de leer tiene muy poco que ver. La ciudad se mantiene, el rigor histórico también; los personajes presumiblemente son descendientes de los que se vieron en la anterior novela del autor. Pero el tono, el estilo, y sobre todo la caracterización de los personajes es, o me parece ahora, mucho más fantasiosa. La protagonista es una heroína típica de folletín, de las que pasa por tropecientas mil adversidades y aventuras varias antes de conseguir lo que quiere. Y a quien quiere. Personajes los hay para todos los gustos; el período histórico es convulso políticamente (la Inglaterra de Eduardo III, aderazada con la Guerra de los Cien años y la Peste de 1348), y la sociedad, la Iglesia y el feudalismo son los típicos de la época. He observado mucha pasión y mucha fuerza narrativa; y un estilo con mucho vigor. Aunque se echa de menos que el autor "se moje" más en algunos temas que deja irresolutos, aunque con gran naturalidad, de modo que sólo los que escribimos vemos que podría haber sido mejor de lo que es. Aunque sobre gustos no hay nada escrito; y siempre hay lectores más exigentes que otros. Recomendarla a aquellos que les guste la Edad Media, aunque ahí hay demasiado recurso a los tópicos; a los que les gusten las historias de amor, se diría que aquí Follet se nos ha puesto muy romántico y pasional... bastante más que en Los pilares... Y desde luego, no se la sugiero a la gente que no tenga tiempo o se asuste con un libro de más de cien páginas. Que los hay, os lo aseguro. Y no digo más porque os revelaría la historia. Que no es plan...

miércoles, 21 de enero de 2009

Escapada facultativa

Mis queridos visitantes, recordaros que desde el día 2 de febrero y hasta el día 7, estoy en Roma con los colegas de la uni; si queréis dejar comentarios, libremente, como siempre, aunque yo no podré contestarlos hasta mi regreso. Colgaré fotos, colgaré fotos... Y engordaré otros diez kilos!!!! Mamma mia... Adoro la cocina italiana!!

lunes, 19 de enero de 2009

Información

Hola a todos; os informo de la nueva dirección de correo electrónico a donde podéis enviar comentarios personales que por cualquier razón no queréis dejar en el blog a la vista de otros. Ya sean relativos a mí o a mi trabajo como escritora. UN BESO

jsilesortega@yahoo.es